¿Cuándo se debe operar a los pacientes pediátricos con reflujo gastroesofágico?
El reflujo gastroesofágico (RGE) es una condición común en los pacientes pediátricos, la mayoría de los cuales se benefician y se curan a través de tratamiento médico. Más del 90% de los niños con RGE encuentran alivio con medicación y otros cuidados no invasivos. Sin embargo, existe un grupo reducido que requiere una intervención quirúrgica para evitar complicaciones graves y mejorar su calidad de vida. Aquí exploramos los casos en los que la cirugía es necesaria.
Dr. Carlos García Hernández
7/8/20152 min read
Atención pediátrica excepcional.
¿Cuándo es necesario considerar la cirugía?
Aunque el tratamiento médico es efectivo en la mayoría de los casos, existen ciertas situaciones en las que la cirugía es recomendada. Estas condiciones dependen de la gravedad y los síntomas que afectan a cada paciente. A continuación, se detallan los casos en los que se recomienda evaluar una intervención quirúrgica:
Riesgo de vida en lactantes
En los bebés más pequeños, aquellos que presentan síntomas graves como casi muerte súbita, crisis de cianosis o apneas recurrentes, son candidatos para la cirugía. Estos síntomas pueden indicar que el reflujo está afectando las vías respiratorias, lo que aumenta el riesgo de complicaciones fatales. La cirugía puede ayudar a prevenir estos episodios y garantizar una vida más segura para los pequeños.
Problemas respiratorios recurrentes en niños mayores
En los pacientes un poco más grandes, se puede considerar la cirugía cuando el reflujo causa problemas respiratorios frecuentes. Entre estos se incluyen neumonías, laringotraqueítis o laringitis que se asocian con el reflujo. Si estas infecciones y complicaciones respiratorias son repetitivas y afectan la calidad de vida del niño, una intervención quirúrgica puede reducir la frecuencia de estos episodios y mejorar su salud respiratoria.
Manifestaciones digestivas graves
En niños mayores, el reflujo gastroesofágico también puede provocar manifestaciones digestivas más serias. Estas incluyen el sangrado del tubo digestivo, el cierre del esófago o el desarrollo de una hernia hiatal significativa. En estos casos, la cirugía puede ser necesaria para resolver estas condiciones y evitar futuros problemas de salud.
Evaluación antes de la cirugía
Antes de considerar la cirugía, es fundamental realizar un tratamiento médico supervisado durante un periodo adecuado, generalmente entre tres a seis meses. Si, a pesar de este esfuerzo, el paciente no muestra mejoría, es momento de evaluar una intervención quirúrgica como el siguiente paso en el manejo del reflujo.
Conclusión
La decisión de operar a un paciente pediátrico con reflujo gastroesofágico es delicada y requiere un análisis exhaustivo de los síntomas y el impacto en la salud del niño. Mientras que la mayoría de los casos se tratan exitosamente con medicamentos, aquellos con complicaciones graves pueden beneficiarse de una intervención quirúrgica que prevenga riesgos mayores y mejore su calidad de vida. Si tienes dudas sobre el tratamiento de RGE en un niño, consulta a un especialista para recibir la orientación adecuada.
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